El castor trata de una familia des-estructurada por culpa de la depresión crónica de Mel Gibson, el protagonista y padre de familia. Todo cambia cuando tito Mel se enfunda la marioneta de un castor y comienza a expresarse a través de ella. Jodie Foster, coprotagonista y directora, decide hacer algo muy inteligente a la hora de encuadrar a Mel Gibson y al Castor. Al contrario de lo que sería un recurso sencillo para lograr individualizar la personalidad del castor, que sería grabarlo en planos separados a los de Mel Gibson, que es quien lo maneja. Foster decide encuadrar a ambos en el mismo plano. Al fin y al cabo, no hay nada que individualizar, se trata del mismo sujeto con un trastorno de la personalidad. Es entonces donde Mel Gibson destaca sobre todo lo demás. Nos encontramos situaciones en las que el mismo discute con el castor de modo que, no solo ha de cambiar la actitud verbal a cada replica, sino que a la vez que utiliza la actitud verbal autoritaria del castor, ha de mantener la actitud gestual depresiva de su personaje.Y esto, no solo es lo mejor de la película, sino que es lo mejor de la cartelera.No os confundáis, no quiero decir que sea una obra maestra, pero es que no es necesario serlo para convertirse en lo mas interesante de la cartelera.
Tim Burton, uno de los directores más asquerosamente bohemios y artísticamente sobrebalorados del panorama cinematográfico actual, está decidido a hacer una caricatura de si mismo. No le vasta con copiar una y otra vez a Jean Cocteau, por poner un ejemplo, sino que se copia a si mismo, y cada vez peor.
Si Charlie y la fábrica de chocolate no era lo suficientemente empalagosa, nunca mejor dicho, Alicia en el país de las maravillas pasa de empalagar a directamente provocar arcadas. Eso sí, la película a batido el record de recaudación en salas 3d en un primer fin de semana, lo que demuestra nuestra sensatez como espectadores.
Si os interesa algo más similar al espíritu de Alicia en el país de las maravillas, podrías echarle un ojo a Phantasmagoria, de Marilyn Manson, si no fuera porque el proyecto está parado por falta de financiación y solo podéis ver un trailer que ni tan solo os voy a mostrar por temas de derechos de autor, así que a joderse.
Yo no es que esté a favor de la piratería, pero tampoco estoy a favor de la delincuencia. La piratería es delito, sí, pero robar también lo es. Existe algo llamado presunción de inocencia. Nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, de modo que ¿Porqué tenemos que pagar un canon, o lo que es lo mismo, dinero adicional, al comprar un CD?
Hay ciertas personas que se basan en la presunción de culpabilidad como norma. Nadie es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Y aún así, aunque demuestres ser inocente, tendrás el trato del peor de los reclusos. Dicen que es mejor prevenir que curar, pero si alguien consume marihuana sin receta medica está cometiendo un delito. Esto sería equiparable al canon.
Alguien que compra un disco duro, a de pagar una medicina a su supuesta enfermedad, la enfermedad de ser un delincuente, y esta enfermedad parece ser que es una pandemia de la que nadie es inmune y que además, es incurable. De modo que los doctores del copiright deciden que no sirve una vacuna, no, has de seguir un tratamiento, y aquí no existe la seguridad social.
No solo es un servicio privado, es decir, de pago, sino que es obligatorio. Pero ahí no acaba la cosa, sino que ademas de todo este tratamiento, digno de un enfermo de cáncer, existe la posibilidad de ser seleccionado para una terapia de choque, a la que también se le puede llamar multa o sanción. ¿que ocurre? Que está cura no es ni siquiera un placebo, es que es una cura, que no cura, porque según los expertos, siempre estaremos enfermos, más aún, nadie morirá de viejo, moriremos de piratería.
Todos somos tan libres como independientes de lo ajeno, pero muchos tenemos la posibilidad de expresarnos por Internet. Internet, tal y como lo conocemos ahora, es lo mas cercano a la democracia en los países desarrollados. Pero los doctores del copiright, quieren tener la libertad de llegar a nuestras casas virtuales y no solo echarnos de ellas, sino cerrar el paso a todo el mundo.
Yo solo soy una pequeña pieza en esta cadena. Os pido que os unáis como un eslabón más, contra el cierre de webs, porque la libertad de uno termina donde empieza la del otro, difundáis el mensaje, y consigamos hacer que esta pelota sea cada vez más grande. Para que cuando llegue el capullo que quiera cerrarnos la boca, podamos coger entre todos esa pelota, metérsela por el culo, gravarlo en video, colgarlo en youtube, y ponerle de fondo la música de la muerte tenía un precio.
Cuelgo este video siendo plenamente consciente de que caducará el mismo día en que se emita el último episodio de Perdidos. Una vez aclarado esto, paso a explicaros como será exactamente el episodio final de la que ahora mismo es la serie de moda.
Por mucho que os pese a los seguidores, está serie también es caduca. Y no solo me refiero a que un día terminará, sino a que dentro de 25 o 30 años, dejará de formar parte del imaginario colectivo. Para ser, como mucho, un fugaz recuerdo en la mente idiotizada de un cincuentón, en un futuro recargado de información audiovisual repetida, con trajes de falsa modernidad e incoherencia formal.
Perdidos sufre de lo que yo llamo efecto tirachinas. Podríamos decir que la goma elástica es el argumento, y la piedra que vamos a lanzar, es el recuerdo. Todos sabemos que cuanto más estiras de la goma, más lejos llega la piedra. Pero en este caso, la persona que decide cuanto hay que estirarla tiene demasiada fuerza, podríamos decir que la fuerza es igual a avidez económica.
Y el encargado de estirar de ella se ha dado cuenta de que está a punto de romperse, de modo que ha decidido empalmar la goma a diferentes materiales, algunos elásticos, y otros simplemente sirven para aumentar su tamaño, pero el angulo del tirachinas, o las expectativas iniciales, continúa teniendo el mismo tamaño que al principio.
De modo que cuando llegue el último episodio, y suelten la goma, esta no tendrá la ergonómica necesaria para pasar correctamente por el centro del tirachinas, de modo que la piedra se golpeará con esté y volará algunos metros en un recorrido rápidamente ascendente pero inevitablemente descendente asta chocar con el olvido. Está claro que siempre habrá alguien que pasee por ese lugar y de una pequeña patadita a la piedra, pero está no será más que eso, una piedra.
¿Como será el final de perdidos? Imaginad que cada día vais a un restaurante diferente, pero os ponen demasiada comida y nunca llegáis a acabaros el plato, de modo que siempre os lleváis las sobras y las guardáis en la nevera. A final de mes no tenéis dinero y solo os quedan las sobras de las comidas anteriores, de modo que decidís meterlo todo en una sartén y cocinarlo con una pizca de oregano que lo unifique. A algunos les parecerá delicioso y a otros verdaderamente vomitivo.
Resumiendo, y para los capullos que no tengan la capacidad mental necesaria para entender una simple metáfora. El final de perdidos será un conjunto de supuestas justificaciones envueltas en una revelación global digna de la diarrea de un habitual de la comida rápida.
He pensado que algo de polémica iría bien para aumentar las visitas de este videolog, así que he decidido que voy a sacrificar a un enano ante la cámara. Es mentira, no lo voy a sacrificar, voy a hablaros de él, se trata de John Cobra.
El canal de nuestro pequeño amigo tiene más de dos mil suscriptores, lo que significa que en youtube, hay como mínimo, dos mil españoles que, o bien poseen algún tipo de enfermedad mental degenerativa, o simplemente son idiotas.
John Cobra sufre de lo que podríamos llamar tuberculosis morfológica. Además de ser sumamente imbecil. Se trata de un fenómeno que se produce al unir la cara de un supuesto ser humano, con la morfología de un tubérculo, como podría ser una patata. Bien, borremos esa imagen de la cabeza si no queremos cagarnos en la cama.
Esto es un mensaje para el enano calvo. Jonny, chiquitín, si ves este video por favor, hazme una video respuesta, tu ya te estás ahogando en las aguas de la fama, aunque en tu caso no hace falta que cubra mucho. Y bien sabemos todos que aunque tu mote sea la fusión del nombre de dos de los personajes más conocidos de Silvestre Stallone, esto no ha influido en tu reconocimiento.
Tú y yo somos iguales. Los dos poseemos capacidades lingüísticas únicas, yo práctico aikído verbal, y debe de ser muy difícil pasar por tu lado sin resbalar con la mierda que sale de tu boca. Quiéranme.
Quiero hablaros del fenómeno Crepusculo. Sí, Crepúsculo, esa película cuyo título se compone de las palabras Crep, Pus, y Culo, y con mucho sentido, puesto que verla debe de ser parecido a comerse una Crep rellena de Pus, vamos que su director parece haberla hecho con el Culo, sino uno no se explica semejante mierda.
No fui consciente del fenómeno Crepúsculo hasta entrar en la sala. Yo había comprado una entrada para ver El Hombre Lobo, con Venicio del Toro y Anthony Hopkins. En el reparto no hay ni rastro de chavales imberbes que creen estar haciendo un pase de modelos en una campaña de normalización para el colectivo gay. Pero las butacas estaban plagadas de preadolescentes revolucionadas, dando grititos mientras mascaban golosinas.
ARGUMENTO
Con respecto al argumento hay poco que decir. Los que conozcan las originales de la universal deberían sabérselo de arriba abajo. Mi puntuación es de 5 sobre 10. Sin más. Creo que es lo lógico tratándose de una adaptación, un remake, un reboot, o como quieran llamarle los especialistas en la jerga Hollywoodiense. ¿Es bueno? si, pero no es original. El hombre de ciudad que viaja a su pueblo natal, le muerde un hombre lobo y a partir de entonces le da por romperse la camisa y aullar a la luna.
GUIÓN
Un 4 sobre 10. ¿Por qué? Muy sencillo. No tiene sentido, se ha tratado de emular el ritmo pausado y la puesta en escena sencilla de las originales en las escenas de transición, sin respetarlo en los momentos de cacería, que se presentan como los puntos climáticos de la película. Esto se traduce en una película plagada de momentos anticlimáticos y excesivamente explicativos.
DIVERSIÓN
Voy a puntuarla generosamente con un 5 sobre 10. Si me pongo en la piel del grueso de los espectadores que había en la sala, y con el grueso no me refiero a un señor obeso, posiblemente la puntuación sería más alta, puesto que parecían entusiasmados al ver a Venicio del Toro envuelto en látex mientras arrancaba cabezas a zarpazos. Si tuviera que dar mi opinión, estaría suspendida, puesto que las decapitaciones son entretenidas, pero también existe la diversión intelectual.
INTERPRETACIÓN
4 sobre 10, otra vez. Venicio del Toro actor, pasa toda la película tratando de comprender si su personaje es valiente o cobarde, de modo que Lawrence Talbot, el personaje al que interpreta, pasa la película con cara de uva pasa. Anthony Hopkins no es que sea inexpresivo, es que parece que entre escena y escena sumerja la cara en formol. Emily Blunt es quizás la que sale mejor parada, pero no pasa de ser una interpretación del montón.
LENGUAJE
Un 0 más grande que el cinturón de un luchador de sumo. En muy difícil tratar de hacer una critica sobre el tratamiento del lenguaje cinematográfico en una película que ni tan solo trata de hacer uso de él. Si hay que sacar una pequeña flor en mitad de este enorme desierto de basura, cabria destacar la utilización que se hace de la melodía de piano que toca el propio Anthony Hopkins al principio y al final de la película, que nos resuelve las intenciones del personaje, creando una relación de acontecimientos que no quisiera desvelar. Lastima que esto no sirva de nada, puesto que al llegar este momento ya conocemos exactamente lo que va a pasar.
RESULTADO FINAL
En resumen. El Hombre Lobo es una película que lejos de devolver la dignidad perdida de un personaje en horas bajas, contribuye en su hundimiento. La puntuación es de 3,6 sobre 10. Incluso en lo que podría ser una baza importante, como son los efectos especiales utilizados en las transformaciones, uno no hace más que preguntarse porque no es capaz de llegar a la suela de los zapatos a películas como Un hombre lobo americano en Londres o En compañía de lobos. Quiéranme.